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29 julio, 2008 / pepa

Los perros de Michael Vick


[Estados Unidos] [No todos los perros de pelea de Michael Vick fueron eutanasiados. Algunos han sido adoptados]. Un interesante reportaje que leí y en The Washington Post y traduje:

Los Pit Bulls Rescatados de la Organización de Peleas de Perros del Jugador de Fútbol Americano Muestran Progresos en un Tratamiento de Rehabilitación sin Precedentes.

Cuando el año pasado la superestrella del fútbol americano Michael Vick se declaró culpable de dirigir una organización dedicada a las peleas de perros, sabíamos que tenía cerca de cincuenta pit bulls en su propiedad de seis hectáreas en el campo del condado de Surry, en una calle llamada Luz de Luna. Sabíamos que los perros eran encadenados a ejes de coches cerca de cobertizos de madera. Y sabíamos que los perros que no peleaban era golpeados y se les mataba a balazos, se les colgaba, electrocutaba y ahogaba.
Pero no sabíamos sus nombres. Los titulares de periódicos describían como “amenazantes” a los perros anónimos. Algunas organizaciones de defensa animal llamaron a aplicar la eutanasia a esas “bombas de tiempo” tan pronto como se cerrara el caso Vick y que ya no servían como evidencia. Eso es lo ocurre normalmente después de que se desbarata una organización de peleas de perros.
En lugar de eso, la corte dio a los perros de Vick una segunda oportunidad. El juez de distrito Henry E. Hudson resolvió que cada perro sea evaluado individualmente, y no juzgado por los estereotipos sobre su raza. Y condenó a Vick a pagar cerca de un millón de dólares por el cuidado y mantención de por vida de los pudieron ser salvados.
De los cuarenta y nueve pit bulls examinados en el otoño por expertos en conducta animal, uno fue considerado demasiado fiero y lo eutanasiaron. (Otro fue eutanasiado porque estaba enfermo y sufría).
Más de un año después de haber sido confiscados en la propiedad de Vick, Leo, topacio y musculoso pit bull, luce un colorido collar de payaso y visitó a pacientes de cáncer como el perro de terapia certificado que es en California. Hector, que muestra profundas cicatrices en su pecho y piernas, fue adoptado hace poco y está a punto de empezar su adiestramiento para el torneo nacional de frisbee en Minnesota. Teddles recibe órdenes de un niño de dos. Gracie se aficionó a la tele en Richmond, vive con gatos y duerme con otros cuatro perros.
De los cuarenta y siete perros que sobrevivieron, veinticinco fueron colocados en hogares adoptivos, y un puñado de ellos ha sido o está siendo adoptado. Veintidós fueron considerados potencialmente agresivos hacia otros perros y fueron enviados a un santuario animal en Utah. Algunos, después de un programa de reentrenamiento intensivo, deberán trasladarse a algún hogar adoptivo y eventualmente a una adopción definitiva.
¿Cómo puede ocurrir una cosa así? Informes sobre espeluznantes maltratos a pit bulls han llegado a convertirse en noticias de primera plana. Los pit bulls son una de las pocas razas caninas consideradas tan peligrosas que en algunos países se les ha prohibido.
La respuesta, dice Frank McMillan, veterinario que está estudiando la recuperación de los perros de Vick es que no sabemos. “Asumimos que todos los pits son lo mismo, y nunca dejamos que estos perros de pelea vivan lo suficiente para comprobarlo. Apenas si hay estudios, porque estos animales no sobreviven”, dijo.
Los clásicos pit bulls de pelea, parte bulldog y parte terrier, fueron diseñados para ser amistosos con la gente y agresivos con otros perros. Su capacidad para soportar dolores intensos y seguir peleando es una cualidad apreciada por su “bravura”.
Pero con la explosión de las peleas callejeras urbanas, algunos pit bulls están siendo entrenados para atacar a animales y humanos. Los inspectores dijeron que cuando entraron a los caniles donde se mantuvo a los perros de Vick en el otoño, no sabían qué encontrarían.
“Yo pensé, si podemos salvar a cuatro o cinco de los perros, me sentiré feliz”, dijo Randy Lockwood, etólogo de la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales. “Si hubiésemos tenido que eutanasiar a la mayoría, al menos podríamos decir que hicimos lo que pudimos”.
En lugar de eso, hallaron perros con conductas de todo el espectro. Algunos lamen manos humanas, pero arremeten contra otros perros. Algunos entran en modo de juego con otros perros casi inmediatamente, moviendo el rabo y agachándose sobre sus patas delanteras en postura de juego. “Algunos en realidad mejoraron y adquirieron más confianza sólo con otros perros en el entorno”, dijo Rebecca Huss, profesora de derecho y experta en derecho animal que fue nombrada por la corte para supervisar los exámenes y determinar el destino de los perros. “En realidad se veían más felices con otros perros”.
Algunos de los perros quedaron marcados. Todos estaban enfermos y malnutridos. Una vez que quedó claro que se permitiría vivir a los perros, los inspectores les dieron nombres.

Iggy, Zippy, Cherry Garcia, Hazel, Little Red, Uba, Squeaker, Big Fella, Handsome Dan, Ginger, Ernie, Alf.

“Una de las cosas que nos llamó la atención de inmediato fue que esos perros se parecían más a los perros que rescatamos de situaciones de hacinamiento”, dijo Lockwood. “Su principal problema no es la agresividad, sino el aislamiento. Los ruidos fuertes les asustaban. Una luz que fuera hacia ellos, los hacía saltar.
Parecía que todo lo que los perros sabían sobre los humanos era que había que tenerles miedo.

Sweet Pea es un compacto perro color canela con un pliegue de arrugas sobre sus ojos que se estaba escondiendo debajo del escritorio del acupunturista que trataba su ansiedad. Fred Wolfson atenuó la luz de la oficina. Una suave música nativa americana emergía de los altavoces en la pared. Wolfson estiró su mano para que Sweet Pea lo olfateara. Pero ella no se movió. Se sentó entonces en el suelo y le acercó su cuenco.
Sweet Pea empezó a jadear.
“Jadea cuando se pone nerviosa”, dijo Stacy Leipold, que es un voluntario de la organización de rescate animal de Baltimore, Recycled Love, y promueve a Sweet Pea en su casa. “Durante mucho tiempo pensé que era nada más que una perra bonita”.
Mientras Wolfson acariciaba la cabeza del perro y buscaba a lo largo de su columna los puntos de relajación, Leipold explicaba que Sweet Pea era poco más que un bulto cuando llegó a casa en diciembre. Rara vez salía de su caja. Si lo hacía, era para esconderse debajo de un escritorio. Para sus necesidades tenían que acarrearla hacia fuera. Con el tiempo, mientras Leipold estudiaba meticulosamente su conducta, Sweet Pea empezó a andar en círculos y a mover el rabo cuando era la hora de salir a pasear. Y parecía consolarse con otros perros de Leipold, un terrier Jack Russell y un Gran Danés. Sin embargo, uno de sus lugares favoritos era la escalera del sótano. Así tenía dos rutas de escape.
Doce minutos después, Sweet Pea dejó de temblar.

Jane, Homicide, Jade, Bandit, Miami, Mike-Mike, Big Boy, Magic, Tiny, Too Short, Seal, Chico.

Sweet Pea no es lo que Vick, que está cumpliendo ahora una sentencia de prisión de veintitrés meses en Leavenworth, Kansas, llamaba su perro, o si le había dado algún nombre. Uno de los pocos nombres que aparecen en los documentos judiciales es Jane, uno de los primeros pit bulls que compró Vick en 2001 para empezar su Bad Newz Kennels. La Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos encontró los resultados de algunas peleas de perros en revistas clandestinas. Muestran que Homicide, de Vick, perdió ante Maniac. Bandit, de Vick, perdió con Red Rober. Y Mike-Mike, de Vick, perdió ante Dragon después de pelear durante tres horas y cinco minutos. De las diez peleas filmadas, los perros de Vick perdieron siete.
Pero nadie sabe quiénes son la mayoría de estos perros ni siquiera si están vivos. Jane es uno de ellos. Ahora se llama Georgia. Tiene la quijada doblada porque se la quebró al menos una vez, y se le cae la lengua. Está llena de cicatrices, y no le quedan dientes. Por orden judicial vivirá hasta su muerte en Dogtown, en el santuario de mil quinientas hectáreas de la Best Friends Animal Society en Kanab, Utah. El mismo destino que Lucas, un amistoso perro de veintisiete kilos del que los inspectores sospechan que era el gran campeón de Vick.
Son dos de los veintidós perros que se determinó que valía la pena salvar, pero que mostraron tanta agresión animal que sólo podían ser mantenidos en un santuario altamente controlado. En Best Friends, McMillan, el veterinario, ha desarrollado un ‘plan de rehabilitación emocional personalizado’ para cada perro y mide rasgos como agresión, miedo, sosiego o amistad. Fieles a su naturaleza ‘suave’, todos, menos dos, de los perros de Vick son ‘collar verde’, lo que quiere decir que son abiertos y amistosos con los visitantes humanos. Nueve de ellos han empezado a participar en citas para jugar con los otros perros de Vick.
Los restantes veinticinco perros de Vick fueron entregados a siete organizaciones de rescate animal en todo el país, que los colocaron en hogares adoptivos con experiencia. Desde entonces, varios de ellos han aprobado la prueba de la Ciudadanía Canina de la American Kennel Club. Muchos están siendo adoptados.
Sharon Cornett, miembro del directorio de la Liga Animal de Richmond, accedió a acoger a Gracie y ahora la adoptará. “La adoro. Es simplemente un cubo de amor. Adora a la gente y a los animales, incondicionalmente”, dijo Cornett. Ella tiene otros cuatro perros. Duermen todos juntos en la noche. “Gracie no es lo que la opinión pública cree que es un pit bull de pelea”.
Sin embargo, Cornett y otros rescatistas de pit bulls dicen que ellos no dejan nunca sin supervisión a los perros cuando están otros animales. Y rehabilitar a un pit de pelea no es algo que haga cualquiera. Dicen que tienes que saber lo que haces.
John Goodwin, experto en perros de pelea de la sociedad protectora y partidario de aplicar la eutanasia a los perros de pelea, se muestra escéptico sobre los recientes informes sobre la recuperación de los perros de Vick. La pelea la llevan en la sangre, dijo. Los cobradores, recogen. Los pastores, pastorean. Y los pit bulls de pelea, pelean. “La conducta se les enseña”, dijo. “Estas organizaciones no están rehabilitando a estos perros. Los están adiestrando para comportarse de manera más socializada. Pero estos pit bulls no deben ser dejados nunca a solas con otros perros, porque nunca se sabe cuándo va a aflorar el instinto de pelear con otros perros.
Tim Racer, uno de los fundadores de Bay Area Doglovers Responsible About Pit bulls (BAD RAP), que, antes de acoger a diez perros de Vick, había examinado y readiestrado a cuatrocientos pit bulls en los últimos diez años, rechaza la idea. Sí, hay pit bulls que han peleado, atacado y mutilado a otros animales y humanos. Pero también lo han hecho otras razas. Y los incidentes casi siempre se remontan a negligencia o maltratos, dijo.
Racer dijo que no es sorprendente que muchos de los perros se lleven tan bien con otros perros. Tal como llevan el impulso de pelear en la sangre, llevan también el impulso de socializar. “Tenemos ciento cincuenta años humanos tratando de producir una raza agresiva. Pero la Madre Naturaleza lo venía haciendo desde decenas de miles de años”, dijo. “Los perros son animales sociales. Sobrevivieron porque son animales sociales… Llevan inscrito en sus genes que no deben lastimarse unos a otros”.
En realidad, mucho antes de que el furioso pit bull llegara a simbolizar al tipo rudo, los pit bulls, o los terriers American Staffordshire eran los perros americanos. En la época de la Guerra Civil, eran conocidos como perros niñeros porque eran muy buenos con los niños. Los pit bulls vendían bonos de guerra, ganaron medallas en la Primera Guerra Mundial y aparecieron en programas de televisión como ‘Pequeños traviesos’ [The Little Rascals].
Cuanto más razón, dicen Racer y otros rescatistas, para examinar uno por uno a los perros. “No todos los purasangre son grandes caballos de carrera. No todos los pit bulls son perros agresivos”, dijo Steve Zawistowski, especialista en conducta animal de la ASPCA que ha ayudado a examinar a los perros de Vick. “No hay respuestas simples”.
Como en todo caso con personajes célebres, el legado del derrumbe de Vick ha tenido un gran impacto. En el último año se triplicaron los allanamientos de locales de peleas de perros en todo el país. Cuentos de agentes policiales han sido entrenados para detectar los signos de organizaciones clandestinas. Y, en algunos casos, los expertos han pedido a expertos en pit bulls a examinar perros de pelea requisados antes que eutanasiarlos automáticamente. Pero la mayoría de los dueños de perros de pelea no tienen el dinero que tiene Vick. Así que algunos a los que se dio una segunda posibilidad, no la tuvieron.

Charlie, Denzel, Halle, Oscar, Sox, Ray, Frodo, Aretha.

Estos son los afortunados.
[Brigid Schulte]
[28 de julio de 2008]
[7 de julio de 2008]
washington post]

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One Comment

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  1. cheto / Oct 31 2008 3:41

    excelentes noticias, una pregunta que quiero hacer es que he leido de perros de méxico que son adoptados y enviados a estados unidos, ahora bien puede ser al reves: ¿
    perros americanos que puedan ser adoptados en méxico?

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