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10 agosto, 2008 / pepa

Gatos acosados por perros y guarenes


[Antofagasta, Chile] [Para los gatos, la gente no es la única fuente de peligro]. Lo leí en La Estrella del Norte:

Felinos Son Comidos por los Perros, y los Que Logran Escapar, Son Atrapados por los Guarenes de la Quebrada.
En serio peligro de extinción están los gatos de la población Teniente Merino. El motivo de este canibalismo gatuno, es que los perros se están dando el festín con ellos.
Y no es para menos. Como en las típicas matanzas africanas, los perros, armados con un apetito feroz, salen por las noches a cazar a los pocos felinos que están quedando.
Según Evelyn González, los felinos muertos ascienden a más de 30 y sólo en un mes. De hecho, a ella le mataron al menos 10 mascotas.
Lo que más molesta a estas vecinas es que los animales muertos aparecen con todas las vísceras afuera, en plena plaza. Esto es detestable para ellas, pero es doblemente impactante para los chiquititos, que se encuentran con este panorama cada mañana.
Uno de los factores que preocupa a estos pobladores, es que de verdad se están acabando los gatos y los que quedan están en serio peligro de extinción, producto de estos infames ataques.

Los ‘Killers’
Amnistía Felina Internacional, envió a unos observadores a este territorio, e identificó a tres de los responsables directos de estas masacres.
El primero es el Junior. Un can mestizo, de mezcla policial con quien sabe qué cosa. El perro está casi todo el día echado y se le ha responsabilizado de al menos 10 de los ataques mortales.
El segundo es el Negro, un cachupín mestizo de tomo y lomo. El animal posee una reputación casi tan mala como su legado y es visto siempre cerca de la plaza.
El tercero no ha sido individualizado con un apodo o nombre, pero está plenamente identificado. Es un perro color café, de mediana estatura, pero con un carácter ‘de perros’.

Preocupación
Los vecinos, aparte de estar saltones con los ataques y los desgarradores alaridos de los pobres felinos, (que por cierto, se escuchan durante toda la noche), están asustados por sus chiquillos.
Lo que pasa es que cuando los gatos se acaben, (porque a este ritmo se van a acabar), los vecinos temen que comiencen a atacar a los pericos chicos.
Así que por ahora, los pobladores están con ataque al pelo y están pidiendo que la autoridad se pegue unas rondas y desaparezca a un par de canes. (Es por seguridad). [Foto es ilustración]
[Mario Sánchez Pérez]
[9 de agosto de 2008]
estrella del norte]

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