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27 octubre, 2008 / pepa

Una mañana como el Oso Pepe


[Chile] [Señor Oso Pepe presentó querella contra un circo en defensa de sus familiares. El hombre detrás de la máscara.] Lo leí en La Nación:

Famoso y Caluroso. Andar disfrazado por Santiago no es fácil, menos como el Oso Pepe, el famoso emblema animalista del último tiempo. León, travestido como él, asistió a un compromiso por la protección de los animales con los candidatos en San Miguel, visitó el Centro de Justicia, se sacó una foto en La Moneda y finalmente repartió volantes en Huérfanos. Todo bajo un sofocante calor.
Digamos que mi idea era disfrazarme como el Oso Pepe, el famoso emblema animalista de los últimos meses que ha usado la coalición de treinta y siete organizaciones conocida como CEFU o Control Ético de la Fauna Urbana. Luego de visitar su página web, sólo saqué en limpio que la directora ejecutiva era Alejandra Cassino. Imaginé una típica mina cuica, rucia o rubia, más interesada en los animales que en los seres humanos. Intenté dar con un teléfono de contacto. Cuando ya me daba por vencido, mi editor me informó que conocía al abogado que estaba detrás del Oso Pepe, y bueno aquí estoy, en la oficina de Pablo Peñaloza, ubicada al lado del restaurante El Naturista.
El Oso Pepe nació cuenta Pablo, a quien le gusta comer asado al palo producto de una reforma legal que impide a las organizaciones querellarse contra terceros. Nosotros queríamos proteger a un oso de circo, pero nos dimos cuenta de que no podíamos entablar ninguna demanda, a no ser que lo hiciera el mismo afectado, vale decir el oso, o el propietario de éste, que era el cuestionado. De este modo decidimos crear esta figura del oso para explicitar lo ridículo de todo esto.
La idea de Pablo es llegar al Tribunal Constitucional con esta medida que impide a las organizaciones animalistas entablar juicios contra los que maltratan a los animales. Pero por el momento Pablo y CEFU no están dispuestos a esperar la resolución del mencionado tribunal, y yo que con cada palabra del abogado me aleono más y más tampoco. Por eso han aprovechado las elecciones municipales para firmar convenios por “el bienestar y la protección para los animales con varios candidatos”.
Y los que no cumplan, los vamos a denunciar a Contraloría advierte Pablo sacando las garras ante la cámara de Hoppe.
Por otro lado, los que han manifestado una conducta antianimalista ya sufren las consecuencias. Pablo enseña un correo de una organización que participa en su coalición y que llama a no votar por el candidato a alcalde por La Florida, Gustavo Hasbún.
Él es pro circo apunta, y yo pienso que toda la derecha es pro circo . Pero Raúl Alcaíno es todo lo contrario y la comuna de Santiago es un ejemplo, ya que en junio de este año prohibió los circos. Bueno, pero ahora me gustaría saber qué quieres hacer con nuestro oso.

Más Que un Disfraz
Después de dos días, estoy nuevamente en la oficina de Pablo Peñaloza, esta vez para ponerme el traje de Oso Pepe y acompañarlo a la firma de un convenio con el alcalde de San Miguel, Julio Palestro. Son las 9 de la mañana y ando como Pablo me sugirió, es decir con una bolsita donde dejar la ropa que me sacaré, “porque el disfraz es sofocante”. Pablo, señalándomelo, agrega que el arriendo cuesta veinte mil pesos por dos días y que están pensando seriamente en comprar uno, porque éste es muy onda fiesta de disfraces y al final sale más caro. Cojo la bolsa donde está el traje: cabeza grande, patas con garras y un pecho que finaliza con una corbata de humita roja. Intento familiarizarme con mi vestimenta en las próximas horas, pero Pablo me apura:
Tenemos que estar a las 10 en el Parque Llano Subercaseaux, en San Miguel.
Miro el reloj de mi celular y nos queda media hora para llegar. Así es que me saco la camisa, los zapatos y me pongo el traje. Estoy en pura polera y jeans. Pienso en sacármelos, pero Pablo apunta que no es necesario. Mi tarjeta bip!, mi tarjeta de cajero, en fin, todo se lo paso a Hoppe, quien lo guarda en su chaqueta de jeans.
Cuando ya estoy listo, Hoppe me toma las primeras fotos. Salimos del edificio para alcanzar una micro, pero cuando estamos en Huérfanos aparece la directora ejecutiva de CEFU, Alejandra Cassino, nos insiste en que nos queda muy poquito tiempo. Observándola bien, me doy cuenta de que no es la típica mina cuica. De hecho, cuando se le menciona la posibilidad de un taxi, ella salta de inmediato y advierte que no tiene plata. Es periodista. Ahí se entiende todo.
Camino por Huérfanos y saludo a la gente con una mano. Buena parte de ella me mira o esboza una sonrisa. Por un momento recuerdo el apodo que me puso hace muchos años el pintor Hugo Cárdenas: Oso Bubu. Él, claro está, se creía Yogui.

El Acoso de San Miguel
Aparte del calor que lentamente voy sintiendo, el otro problema es la poca visibilidad. Sin ir más lejos, tanto Pablo como Alejandra han servido de lazarillos para la persona que habitualmente se disfraza de Oso Pepe, Marcela Norambuena. Afortunadamente vamos en un taxi, cuyo conductor no cesa de hablar mal contra la gente que maltrata a los animales.
A esa gente yo la mataría no cesa de repetir.
Después de unos minutos ya estamos frente a la estatua de Condorito. Descendemos del taxi, pero el alcalde Palestro aún no ha llegado. Gente de su campaña sí, un fotógrafo desde luego, uno que otro candidato a concejal obviamente, pero insisto el alcalde se hace esperar como minita rica a punto de salir a comer, y yo por el momento me muero de calor. Una camioneta promueve a través de altoparlantes la candidatura a concejal de Patricia Núñez, en representación del PC.
Por fin, el alcalde viene acercándose. Como ven, me las he arreglado para ver mejor desde el traje. Además de Julio Palestro, quien me saluda efusivamente, más gente se ha unido al grupo, en ellos algunos niños que desean sacarse una foto con el Oso Pepe. El alcalde y Pablo Peñaloza firman el compromiso de bienestar y protección para los animales, mientras yo muevo los brazos, intento bailar y trato de comportarme como esos monos que deambulan por calle Puente y que cobran mil pesos por tomarse una foto a su lado.
Después de la firma del convenio, el alcalde sonríe abrazado a mí para los camarógrafos y fotógrafos, y enseguida es el turno de los candidatos a concejal. Uno a uno se fotografían conmigo. Gloria Arancibia, del PPD, aprieta el inicio de mis nalgas, lo que interpreto como acoso sexual. Luego, Carlos García, del PS, pregunta si soy hombre o mujer. Tras responderle, precisa que no quiere encontrarse con una “sorpresita” dentro del trajecito. Pienso que si mantiene sus manos quietas será difícil encontrarse con alguna “sorpresita”.
Por un momento imagino que ya estoy libre, pero es el turno de la gente que trabaja en las campañas. Así, algunos se toman fotos conmigo y yo me pregunto para qué si son nadie: ¿para ponerlo en su blog o en Facebook? Pero como represento a CEFU aparento ser simpático y, pese al calor y pese a que no tengo zapatos y estoy pisando el suelo, muestro buena disposición.
Al final, Pablo Peñaloza me saca de aquí y me encamina al Metro.
¿Estás en condiciones para acompañarme al Centro de Justicia? consulta con amabilidad.

Justicia
Creo que he aperrado en lo que va de la mañana. De hecho, en el Metro me gritan “¡grande oso!”, porque debajo de la corbata de humita llevo una leyenda que dice: “El circo es maltrato animal”.
Con la cabeza entre brazo y costilla, camino hacia el Centro de Justicia. Antes de llegar, todos los del grupo al cual se ha unido una improvisada fotógrafa de CEFU tomamos un juguito de naranja en la calle.
¿Tienes mucho calor? pregunta Alejandra.
No contesto, encogiéndome de hombros. Aunque a decir verdad la polera la siento completamente empapada.
¡Pobrecito! exclaman al unísono Alejandra y la improvisada fotógrafa.
Cuando estamos por arribar al Centro de Justicia, me pongo otra vez la cabeza.
Puf, ¿quién me mandó a hacer esta crónica? Pero como andamos creativos, cuando divisamos a una señora que va devolviendo una silla de ruedas al centro, Hoppe se la pide y me indica que me siente ahí, que es una buena foto.
Maltrato animal, ¿cachái, León?
Acepto, lisa y llanamente porque he descubierto que en el Metro nadie da el asiento a los osos. La señora empuja la silla, luego lo hace Pablo, y de inmediato los periodistas que se encuentran apostados aquí se acercan.
¿Qué pasa, Oso Pepe? consulta Andrés ‘Chernobyl’ López.
Pablo elude la respuesta, ya que en verdad y esto me lo acaba de decir no viene a demandar a nadie por la causa animalista, sino que viene por ‘el billete’, o sea como abogado en otra causa.
Al final, hay gran revuelo entre los periodistas del Centro de Justicia. Me saco una foto con varios de ellos. Al parecer, aquí se aburren bastante. Cuando Alejandra comunica que la mejor idea es terminar esto en la oficina, Pablo Peñaloza dice que debe quedarse a trabajar.

Nadie Quiere al Oso Pepe
Después de viajar nuevamente en Metro, nos bajamos en Estación La Moneda. Ahí enfilamos hacia la casa de gobierno por la Alameda. Un grupo de ‘pingüinos’ me piden que me saque una foto con ellos. Me uno a ellos y, cuando Hoppe aprovecha la ocasión para tomar por fin una buena foto, un oficial de Carabineros interrumpe todo y explica que para cualquier manifestación se necesita una autorización. Hoppe y Alejandra Cassino alegan que no se trata de una manifestación. El oficial entonces lee el eslogan que está escrito bajo mi ridícula corbata y pregunta:
¿Ah, no? ¿Y esto qué es?
Alejandra le explica que, como organización, antes han reunido firmas en la Plaza de la Constitución y que nunca han necesitado autorización.
Mire, yo cumplo con mi trabajo. Además, no quiero perder mi pega. Y mirándome fijamente me dice : Y usted, sí usted, carné de identidad.
Yo vuelvo a encogerme de hombros y pienso que aquí, en La Moneda, nadie quiere al Oso Pepe ni a los animales. De hecho, al asumir Bachelet la Presidencia de la República hubo una matanza de perros vagos. Cuando me pregunto dónde están y quién los vengará, el oficial, ya más tranquilo, nos deja ir. Como le habían dicho que habría una manifestación de los deudores habitacionales, estaba medio saltón.
Enfilamos ahora por calle Morandé, pero estoy cansado de tanta fotito por aquí y por allá, además me duelen los pies. Quiero sacarme el disfraz y volver a ser un león. Cuando pienso si alguna vez en estas crónicas he sido yo mismo, Alejandra intempestivamente propone:
Bueno, y ahora nos vamos a repartir volantes a Huérfanos. ¿Te parece?
[Gonzalo León]
[27 de octubre de 2008] [©la nación]

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